UN 2018 CON NOMBRE DE LIBRO


· AGUS PRATS ·

Foto: Marcelo Aurelio

Un 2018 con nombre de libro

Como sucede por estos días, terminando el año, miras un poco hacia atrás para tener una perspectiva de todo lo vivido/sentido durante estos doce meses. Siempre te encuentras con lo bueno y lo malo del año y a veces, algo sobresale por encima de todo. Este 2018 para mí tiene nombre propio: “The Mirror Chair Project”. Y un día concreto: el 15 de noviembre, el día de la presentación del libro.

“The Mirror Chair Project” es un proyecto que abarca mucho más que el libro, que es esa punta del iceberg que podemos ver ahora. Debajo de este iceberg está sumergido el potencial que pueden tener las imágenes como canalizadoras de procesos internos, como anclajes a tiempos pasados, a emociones remotas pero todavía vivas en nuestro interior y que pueden despertar de repente para transportarnos en el tiempo.

A través de este potencial, he podido ver cómo la realidad, mi propio entorno, se puede definir a partir de estas imágenes y cómo puedo empezar a tomar conciencia de quién soy, cuando me reconozco dentro de mi propio mundo.

Y si me sumerjo un poco más para poder contemplar hasta qué profundidad alcanza este iceberg, avanzo en este camino de exploración personal, donde se activan mecanismos que alteran este mundo propio, esta realidad ficticia donde todo puede suceder en este espacio que es mi propio espacio y que me define, al punto que puede aparecer la magia a través de las causalidades.

Foto: Marcelo Aurelio

Creo que al final todo se reduce a simplemente dejarte llevar por la creatividad y la imaginación, en una proyección inconsciente que te permita percibir el espacio -lugar- según tus propias emociones.

“Las fotografías son preguntas” y como dice David Viñuales, “los autorretratos son autorrelatos”.

Con la fotografía, el espacio-tiempo es extrapolado a un lugar y a un momento concreto. Y a mí personalmente, me gusta basarme en la idea de que el tiempo, que es un concepto abstracto, se pueda distorsionar-manejar a través de la capacidad que tienen las imágenes (fotos) de conectarnos con lo emocional, recuperando esos recuerdos que comentaba al principio y que están insertados en nuestra memoria.

Gracias por seguir de cerca la formación y nacimiento de este proyecto en forma de libro, en este ya final de año, pero con la vista puesta al horizonte del próximo año, lleno de muchas dudas y pocas certezas, que se convertirán en experiencias buenas y malas que podremos luego recordar tal y como hacemos ahora.

¡Hasta el año que viene!

Un abrazo,

Agus

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