PALABRAS PARA SER COMPARTIDAS


· AGUS PRATS ·

Foto: Marcelo Aurelio

Presentación del libro “The Mirror Chair Project”

Txema Salvans – Agus Prats

C. C. Pati Llimona, 21 Nov. 2018

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Parte I – Presentación

· Txema: Lo mejor para empezar quizás sería que explicaras un poco el proyecto en global.

· Agus: Sí, me parece bien. El 2001, a causa de una agresión en la calle, estuve nueve meses ingresado en el hospital. Durante estos nueve meses, las primeras semanas no movía nada. Después empecé a recuperar la movilidad del brazo izquierdo y entonces fue cuando empecé a escribir el diario. En el diario, que es esto que tenéis aquí y que acompaña al libro, me di cuenta que mientras escribía el diario, lo único que estaba haciendo… porque claro, yo estuve ingresado a la planta de neurotrauma y la planta de neurotrauma para quien no la conocéis, es bastante heavy, porque todos son pacientes afectados neurológicamente y esto quiere decir que cada persona de allí vive en su mundo y la interpretación que tienen de la realidad y de su entorno, es completamente diferente. Al comienzo es muy duro pero después te vas dando cuenta de este hecho diferencial que puede tener cualquier persona a causa de una lesión. Lo que me encontré yo, es que cuando escribía este diario, lo que realmente estaba haciendo era escribir las historias y lo que veía de las personas que me rodeaban, los compañeros de habitación, etc. No estaba gestionando emocionalmente lo que me estaba pasando a mí de forma inconsciente.

Entonces cuando ya empecé a poderme mover un poco con silla por el hospital, sí que pedí a Emma, mi hermana, que me trajera mi cámara, la Olympus mju II de carrete, y entonces empecé a hacer fotos en blanco y negro. Las llevábamos a revelar y sí que empecé a ver en las fotos que hacía en el hospital, que me liberaba emocionalmente de la tensión que yo estaba viviendo allá. Aquí es dónde, digamos, me hizo el clic. Empecé a ver a la imagen como un potencial, como una manera de gestionar las emociones. A partir de aquí, después de que ya me dieran el alta, yo continué haciendo fotografía sobre todo para liberarme.

Entonces aquí ya tendríamos que hacer un poco de salto temporal hasta que perdí el diario. Esta es la razón de base por la que yo me aferré a hacer el proyecto cuando quería recuperar el diario, porque como inicialmente en el hospital me sirvió de mucho la fotografía, pensé porque no me podía ayudar ahora a recuperar el diario. Esta quimera, esta idea fantasiosa, la quería poner un poco al límite a nivel personal y aquí empezó a ponerse en marcha el proyecto. De hecho yo siempre digo que el libro es la punta del iceberg de todo el proyecto.

Mientras hacíamos la edición con Txema, ya lo habíamos comentado, y él con buen criterio marcaba mucho de no explicar demasiada historia. Nos acotamos mucho a que el libro fueran las fotos y ponerlas en contexto a través de los textos que hay en el libro y no ir más allá, explicando la historia de la pérdida del diario. Porque todo esto se va ensanchando y yo a nivel personal, he ido descubriendo la fotografía cómo puede ser una herramienta muy potente para gestionar tu interior, tu entorno, para situarte, como auto-conocimiento, etc.

·Txema: Pues bien, aquí hay algo fundamental que con Agus lo estamos viendo: este concepto de resiliencia. El concepto de resiliencia, es un concepto sacado de la física y habla básicamente de la capacidad de deformación que tiene un objeto ante un impacto. El vidrio es muy poco resiliente, ante un impacto no se deforma, se rompe. Este vaso de cartón es muy resiliente, ante un impacto se deforma, pero recupera su forma. Pues esto se aplica también en psicología y curiosamente los estudios que se han hecho sobre esto, lo que dicen es que la gente que tiene una capacidad creativa, es mucho más resiliente, porque al final la creatividad es una manera de poder dar salida a unos impactos emocionales. Si no hay manera de dar salida a todos estos impactos emocionales, el final puede ser muy, muy cruel de alguna manera. Entonces, aquí tenemos un ejemplo clarísimo de una persona resiliente que -esto es un hecho que seguramente no se escoge, seguramente se nace- gracias a la fotografía, ante un impacto emocional y nunca mejor dicho, “impacto” en todos los sentidos, tanto físico como emocional, que yo no diría tanto como que le cambió la vida porque la vida te cambia día a día, pero sí que seguramente no esperaba que sucediera así. Es aquello que realmente nunca hubieras creído que tu vida se desarrollaría de este modo. Pues a través de la fotografía pudo crecer y digerir toda esta situación.

Yo con Agus no es que hayamos tenido conversaciones muy profundas y tampoco me hace falta, porque yo veo como se mueve, yo veo como habla y yo veo como se relaciona con el mundo. Veo lo generoso que es y al final una persona generosa, es que realmente está tranquila con el mundo. En este sentido, yo cuando empecé a ver sus fotos -con él nos conocíamos así un poco muy tangencialmente y perdimos el contacto- pero empecé a ver sus fotografías a través de Facebook y, pues bien, vi una, que está muy bien, pero en principio una buena foto es relativamente sencillo de hacer, lo que es complicado es hacer una serie de imágenes donde generar un proyecto. Aquí sería un poco la diferencia entre el fotógrafo aficionado, que puede ser muy buen fotógrafo y tener muy buen ojo y tener fotos muy guapas, y el fotógrafo autor. El fotógrafo autor de alguna manera, construye un relato con lo que está haciendo. Utiliza la fotografía para explicar, para comunicar algo. No es simplemente una fotografía con un carácter estético, una fotografía guapa, sino que tiene un sentido para ti, pero además, amplías el círculo cuando tiene un sentido para el de fuera.

Entonces, en este sentido, yo empecé a ver las fotografías que iba colgando Agus y bien, yo me dedico a la fotografía y consumo mucha fotografía y dijéramos que mi estándar a la hora de valorar una fotografía, pues es un estándar elevado, porque es mi profesión y yo que a Agus no lo recordaba como fotógrafo, lo recordaba como diseñador, me sorprendió mucho. Dije hostia, son muy buenas estas fotos. Y además, había una cosa que todavía hacía que el proyecto fuera todavía mejor, y es que tenía sentido. Era una imagen que salía, una fotografía que salía de una necesidad y además, para todavía ir “rizando el rizo” como dicen los castellanos, es una fotografía hecha por alguien que aparentemente no pensarías que puede hacer fotos, porque en principio, cuando uno piensa en la idea del fotógrafo, piensas en alguien que tiene una capacidad de movilidad importante, no piensas en alguien que va en silla de ruedas o que tiene dificultades de movimiento. Y esto también me fascinó mucho. A la vez, también es cierto que a veces cuando uno tiene mucha libertad de actuación, se puede dispersar mucho.

En cambio, cuando una persona como en el caso del Agus, está limitado en los movimientos, no en el pensamiento claramente, pero limitado en un movimiento y con una altura y en una manera de poder trabajar la cámara, hacía que todas las fotos entre ellas funcionaran muy bien, porque era como piezas de un mismo puzle. O sea, todas las piezas encajaban porque estaban hechas llenas de dificultades y estas dificultades es lo que hacían que todas las fotos funcionaran entre ellas. No sé si me explico. A veces, por ejemplo con el Photoshop, cuando la gente trabaja en el Photoshop… un día, me envió un mail un chico preguntándome “… y tu fotografía, estos colores que sacas, ¿cómo los consigues?” y yo le decía, “si miras, yo trabajo en negativo y el negativo está muy limitado y por tanto los colores que yo saco son los colores que me proporciona el negativo”. Con Photodshop tienes tantas alternativas, que dependiendo del criterio que tengas es muy difícil acertarla. Entonces, en este sentido, eran reflexiones que yo hacía antes de hablar con Agus, me dije, sí, es una persona que está haciendo un trabajo emocional y está haciendo un trabajo que fotográficamente funciona y que tiene sentido, porque es lo que él necesita hacer. Entonces, no sé si lo llamé o envié un mail, no creo ni que tuviera su teléfono -fue un mensaje por Facebook- y quedamos.

Y a partir de aquí, él me enseñó todo el material. Entonces me enseñó todo el material que había hecho con la cámara fijada en la silla de ruedas. Y que la cámara siempre estuviera en el mismo lugar, que la idea siempre fuera un reflejo de él sobre una superficie, que fuera en el barrio donde le había sucedido esto… había muchas cosas que funcionaban. Porque fijaros es Streetphotography tradicional, la fotografía de calle, esto es un trabajo de Streetphotography. La idea del selfie, de la que ahora está tan de boga y que es el autorretrato, en definitiva. Esto es un selfie, quiero decir, que al final tocaba muchos palos en esta fotografía y yo lo animé a decir, escucha, yo creo que tienes que apostar y tienes que ir por esta línea. Todo el otro tema que él me explicaba del recorrido para buscar el diario perdido y su reencuentro con el hospital, yo creo que es fundamental porque es lo que lo ha hecho llegar aquí, es el horizonte, o sea, todos los caminos que va cogiendo, le fueron llevando hasta un camino concreto y un horizonte, pero era una cosa que muy acertadamente, después ha situado fuera del libro. Pero quien lo quiera entender, tiene acceso. Porque dijéramos, que es la materia prima de la que se ha nutrido todo esto.

Fijaos que los fotolibros, muchas veces pecan en exceso de información. Tú no puedes pedir a una persona que está en su mundo, a un inglés, a un tío de Nueva York, a un tío de París, a un tío de Barcelona que está en una circunstancia que no es la tuya, que ante una acumulación de información dentro de un libro, difícilmente tendrá la paciencia y difícilmente tendremos la capacidad de poderle hacer entender, a pesar de que conecte con aquello. Entonces, para mí, hablando con Agus, llegamos a la conclusión que lo potente de esta historia, era esto que decimos tantas veces de, “hostia me ha cambiado la vida en un momento”. Como cuando nos enteramos que ha sucedido alguna tragedia, ¿no? Imaginaos ahora ésta del tren, un alud y se ha muerto. Quiero decir, cosas que nunca entrarían en tu esquema de las cosas que te pueden pasar a la vida. Esto de “ha pasado” y como hablábamos antes con un amigo, no es que el universo tenga una cosa personal contigo, es un problema de estadística. Aquel ladrillo llevaba una trayectoria, tú llevabas una trayectoria y coincidisteis. No es aquello de “es que me lo merezco o no me lo merezco”. No, no, no, es mala suerte.

Entonces este concepto de la mala suerte, así llevada hasta este nivel -que después la vida te ha ido muy bien, quiero decir, yo te veo encantado de la vida- pero aquel momento concreto, este cúmulo de mala suerte que todos lo podemos interiorizar y lo hemos vivido, creo que en este libro era una oportunidad para reforzar esta idea. Un poco por eso tomamos la decisión de, en la portada del libro, imprimir directamente el informe policial, con todas las palabras técnicas y todo esto, que a la vez es un lenguaje muy frío, porque un informe policial nunca dirá “el pobre chaval, mira tú lo que le ha pasado”, “era buen tío, no se lo merecía”. No, no, es absolutamente objetivo, quiero decir… es “aquello”, es un informe policial. Y esto también hablando con los diseñadores, con Sergi Opisso y Laura, también lo vieron clarísimo. También es cierto, que es un tipo de estudio de diseño que racionalizan mucho lo que hacen, que piensan mucho, porque al final los fotolibros… ¿qué es un fotolibro? Que ahora está mucho de moda hablar. Básicamente es que cada una de las decisiones que tú tomas para hacer aquel libro, están en función de una idea general, ¿de acuerdo? No es el libro 24 de una serie de libros. No. Este libro: la cubierta, los textos, las fotos, la medida de las fotos, la edición, el mapa, que haya o no número a la página, todo está en función de una idea general

Esto es lo que tiene que ser un fotolibro.

No hay decisiones tomadas de “ponemos rojo que quedará más guapo”. No. Lo ponemos en rojo ¿sí o no? No, lo ponemos en azul porque es el color más médico, quirúrgico. Vale, lo ponemos en azul. O sea, cada una de las decisiones que está puesta aquí, tiene una función que lo apoya. La idea de poner los textos de los informes con un papel de seda, frágil, porque la situación era muy frágil, etc.Entonces en este sentido, llegamos a la conclusión que las fotos, al final, es siempre la misma foto. Tú puedes describir… yo podría hacer un reportaje del Agus, pues vistiéndose por la mañana, yendo al trabajo, no sé qué… y sería el típico reportaje más, dijéramos, de El País Semanal. ¿De acuerdo? Pero en este caso, estas fotos, siempre te encuentras la misma foto: que es una persona reflejada sobre una superficie y además este reflejo -en la edición de las fotos- es un reflejo donde la persona va desapareciendo poco a poco. En este sentido, la construcción del libro, que ha sido básicamente salida de Agus y después filtrándola con Sergi, y yo haciendo un poco de abogado del diablo, ha sido un trabajo de quizás, muy bien, un par de años trabajando. O sea que es un libro, eso sí que os lo podemos decir, es un libro hecho desde la honestidad, es un libro sin ningún tipo de… que no se ha hecho ni con prisas, ni hay ningún director de marketing detrás de todo esto. Pero sí que es cierto que, es un libro que lo que se pretende, es que la persona que está mirando aquel libro y leyendo aquellos textos, de alguna se ponga en una situación empática y haga un pequeño ejercicio de esfuerzo, porque todo requiere un cierto esfuerzo. Yo creo que es un libro que es interesante y que creo que puede conectar con mucha gente.

Y podría seguir hablando, pero…

·Agus: Por mí puedes seguir, lo haces muy bien (risas). Es lo que comentaba antes, que el libro es la punta del iceberg de todo el proyecto. Yo empecé a hacer todo este recorrido fotográfico buscando el diario y entonces aquí ya podemos empezar a entrar en temas filosóficos o como queramos llamarle, de causalidad incluso. Pero el caso es que cuando llegué a la zona donde me agredieron, mi suegro se puso muy enfermo. Le detectaron el cáncer de Pulmón y lo ingresaron. Esto para mí fue un shock, porque fue ir a buscar el diario hasta el lugar donde me agredieron y me volví a encontrar en el hospital, pero este vez desde el otro lado del espejo, desde el lado donde mi familia sufrió por mí y donde ves cómo una persona, pues está ante la vida y de la muerte.

Esto también la fotografía me ayudó a gestionarlo, porque hice otro diario paralelo y me hizo plantear muchas cosas. Empiezas a pensar hasta qué punto el acto creativo, no solo la fotografía, sino un acto creativo, puede activar ciertos mecanismos dentro de tu propio universo, donde puedan darse o facilitar ciertas situaciones. Ya que el caso, es que yo me encontré en un hospital otra vez y por aquella época el diario apareció, mi hermana se lo encontró al fondo de un armario y lo recuperé.

Lo encontré muy interesante y muy potente. Y a partir de aquí empecé a interesarme por la fotografía como herramienta terapéutica, a pesar de que es una palabra que no me gusta mucho usar, y qué potencial puede tener. Hice un curso con David Viñuales que trata muy bien este tema y es un tío muy potente en este sentido y empiezas a ver que las imágenes, no solo la fotografía, pues tienen un potencial muy grande, porque conectan no solo con la realidad, sino también te conectan emocionalmente con tu entorno más directo.

Te das cuenta que una foto que no deja de ser la combinación del espacio y el tiempo y lo empiezas a extrapolar a un lugar concreto y un momento determinado de tu vida.

(Continuará en la Parte II: Preguntas y reflexiones)

Fotos: Marcelo Aurelio

Fotos: Marcelo Aurelio

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