EL PROCESO ES EL PRODUCTO


· AGUS PRATS ·

* Hola Agus, tengo que felicitarte por el trabajo que estás haciendo, hay fotos cojonudas, en septiembre podríamos quedar y quizás te podrías plantear hacer un libro, yo podría ayudarte
un abrazo, tx

El proceso es el producto

Julio de 2015. Tres meses después de empezar mi viaje personal en busca de mi memoria perdida en forma de diario hospitalario, recibo un mensaje de Txema Salvans. Me invita a plantearme la idea de hacer un libro y me ofrece su ayuda para ello. Eran los días en que ese viaje prácticamente recién comenzado, me llevaba a revivir emociones y recuerdos pasados al encontrarme de nuevo en un hospital por la enfermedad de una persona muy querida pero desde ese otro lado del espejo, donde se sufre por la vida de alguien a quien quieres. Encontrarme con el interés y ánimo de una tercera persona externa, hizo que creyera en el proyecto, que no lo abandonara y que continuara saliendo a la calle con la cámara para seguir recorriendo aquel camino que finalmente me condujo a recuperar mi diario perdido.

El Libro

Solo así se puede entender por qué es tan importante para mí que este libro por fin exista, que haya tomado la forma que tiene y pueda tenerlo entre las manos. En él está el creer en un pequeño e inocente acto de fe personal, en el valor de la fotografía como algo que puede sernos útil, que puede servirnos de apoyo. Y ejemplarizar que el acto de crear es algo necesario para todos. Este libro es mi muestra de ello.

El Diario

En el 2001 escribí un diario durante mi ingreso hospitalario. Ese diario, que empecé a escribir justo cuando empecé a recuperar la movilidad de mi mano izquierda, fue un intento de liberar todas aquellas sensaciones y emociones que se condensaban en mi interior. Pero rápidamente me di cuenta que no escribía sobre lo que sentía, sino que me veía asaltado por los distintos dramas que me rodeaban en la planta de neurotraumatlogía de la Vall d’Hebrón. Mis emociones permanecían retenidas sin encontrar su espacio. En cuanto recuperé cierta autonomía suficiente como para poder desplazarme en una silla de ruedas por la planta del hospital, pedí mi pequeña cámara de 35mm. Gracias a las fotografías que pude tomar en ese momento, empecé a tomar conciencia de mi propio espacio, a reconocerme. Y poder ver luego esas imágenes me hacían pensar que todo aquello podía tener un sentido, podía materializarse en algo que luego podría ayudarme a cargar con todo el peso que hasta ese momento tenía sobre mis hombros. Sostener entre mis manos aquellas imágenes que había creado en esos momentos tan duros, fue un ejercicio de exorcizado.

Es por eso que al recuperarlo gracias al viaje con “The Mirror Chair Project”, encontré también por fin el marco ideal para publicarlo. He querido que cada facsímil del diario pase por mis propias manos, las mismas que poco a poco volví a recuperar su movilidad y que me permitieron escribirlo en su día. Van acompañados de las fotos que realicé en mi ingreso y que significaron para mí el descubrimiento de la fotografía como una necesidad vital que me acompañaría desde entonces.

¡Un fuerte abrazo en este lado del espejo que nos une con lo fotográfico!

Agus

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